viernes, 3 de junio de 2011

Reflexión sobre Santiago 5:19 y 20

La restauración de los que se desvían de la verdad

Todos los creyentes debemos ayudar en el proceso de restaurar a quienes se desvían de la fe.


Un resumen del análisis de Santiago 5:19 y 20
El texto de Santiago 5:19 y 20 muestra cuán importante era que los creyentes asumieran la responsabilidad de atenderse unos a otros en sus necesidades. De una manera específica, habla de la importancia de atender a aquellos que se desviaran de la verdad del evangelio. ¡Se necesitaban unos a otros! ¡Era el deber de cada creyente ayudar en la restauración de los caídos! En este sentido, la conclusión de Santiago les presentó un verdadero reto a los creyentes: por un lado les dijo que permanecieran fieles, que no se desviaran de la fe; y, por el otro, les dijo que si alguno de ellos se desviaba, los demás tenían la responsabilidad de hacerlo volver de su error.

Estos versículos sugieren que los creyentes debían estar alerta en la práctica de la fe en medio de la comunidad de creyentes. Esto implicaba, por una parte, que debían permanecer fieles a la verdad del evangelio que habían recibido; y, por la otra, que debían estar alertas acerca de cómo andaban los demás hermanos en su vida cristiana, a fin de ayudar a alguno que se desviara de la verdad. Con franqueza, Santiago planteó la posibilidad de que algún creyente fuese engañado y se desviara de la verdad. Pero también dejó abierta la puerta para que restableciera la buena relación con Dios y en este proceso los demás creyentes eran un factor muy importante.


¿Cuál es el contexto textual de Santiago 5:19 y 20?
El texto de Santiago 5:19 y 20 constituye la conclusión de la carta. Bien puede ser que Santiago estaba pensando en lo que les dijo en 1:2-8, referente a las diversas pruebas. Tal vez por causa de esas pruebas algunos se desviaron de la verdad (comp. 1:21) y otros estaban desanimados. Sin embargo, la relación más directa de este texto es con 5:13-18, donde Santiago planteó una serie de exhortaciones para que los creyentes actuaran conforme a los principios del evangelio y verdaderamente llevaran a la práctica la Palabra de Dios que habían recibido. El texto de Santiago 5:19 y 20 hace hincapié en un asunto muy importante referente a los que se desviaran de la verdad y la acción que debían tomar los fieles para ayudar a estos. Así dice Santiago: recuerden que quien hace volver a un pecador de su extravío, lo salvará de la muerte y cubrirá muchísimos pecados.


¿Cuáles asuntos se presentan en Santiago 5:19 y 20?
Parece que hay básicamente dos asuntos que se presentan en este texto.

1. Santiago planteó la posibilidad de que algún creyente fuese engañado y se desviara de la verdad. A través de la carta, plateó una serie de dificultades que afectaban a los creyentes, de modo que éstas bien pudieron ser motivos para que algunos abandonaran la fe en Jesucristo y otros se sintieran desanimados. En este sentido, en estos últimos versículos, Santiago exhortó a sus lectores para que permanecieran fieles a la verdad del evangelio que habían recibido. Pero si alguno se desviaba de la verdad del evangelio había que restaurarlo.

2. Según este texto, Santiago exhortó a sus lectores para que estuvieran alerta respecto a cómo andaban los demás hermanos en su vida cristiana, a fin de ayudar a alguno que se desviara de la verdad. En efecto, el punto central del texto es la restauración de los que se desviaran de la verdad, es decir, hacer volver a un pecador de su extravío. Así que, dejó abierta la puerta para que el que se extraviara de la verdad restableciera la buena relación con Dios. Y en este proceso, los creyentes fieles jugaban un papel muy importante.


¿Como se desarrollan estos conceptos en Santiago 5:19 y 20?                         
La oración era un asunto importante, tanto en relación con los creyentes que se mantenían fieles al evangelio pero cuyas relaciones habían sido rotas, como en relación con aquellos que por alguna razón se habían extraviado de la verdad. Pero en estos versículos, Santiago habla de algo más que la oración, habla de la acción a favor de los que se desviaban de la verdad. Si alguno se enfermaba debía llamar a los ancianos de la iglesia para que oraran por él; pero si alguno se desviaba de la verdad, la persona que se daba cuenta de esto no tenía que llamar a los ancianos sino que ella misma debía ayudar al hermano extraviado. En este sentido, Santiago les muestra a sus lectores que debían estar alerta en la práctica de la fe en medio de la comunidad de creyentes, a fin de servirse unos a otros; y les muestra también que era responsabilidad de los creyentes fieles ayudar en la restauración de los que se desviaran de la verdad. ¡Los fuertes debían ayudar a los débiles!

A simple vista, el texto parece muy sencillo, pero no deja de asomarnos una serie de interrogantes en su interpretación. Por ejemplo, ¿a quién se refiere Santiago en estos dos últimos versículos, a cristianos o a no cristianos? ¿Qué quiere decir la declaración: quien hace volver a un pecador de su extravío, lo salvará de la muerte? Si el que se desvía es cristiano, como parece lógico, ¿significaba esto la posibilidad de que perdiera su salvación? ¿Qué significa que salvará su vida de la muerte, muerte física o muerte espiritual? ¿A qué se refiere Santiago con la expresión: cubrirá muchísimos pecados, los pecados de quién, del que se había extraviado o del que lo hiciera volver de su extravío?

Es evidente que Santiago estaba hablando a sus hermanos cristianos (Hermanos míos, comp. 1:2), pues al que tenía la posibilidad de ser extraviado lo identifica como alguno de ustedes. Además, el texto habla de hacerlo volver a la verdad y esto indica que ya había estado en la verdad, pero que en su peregrinaje cristiano había perdido el rumbo. Se trata, pues, de un cristiano al que había que restaurar a la fe, para que tuviera de nuevo buena relación con Dios mediante obediencia a su Palabra (comp. 1:18; 3:14). Hay que recordar que los lectores de Santiago estaban pasando por diversas pruebas y eso los hacía vulnerables a abandonar la palabra del evangelio que habían recibido.

No hay duda, pues, que el pecador al cual se refieren estos versículos era un miembro de la iglesia. Lo normal para un cristiano es que esté en buena relación con Dios y con sus hermanos, pero en ocasiones (por diversas circunstancias) esa relación puede romperse. Santiago se refiere a un cristiano que ha caído en el error, que se ha desviado de la verdad y está sufriendo las consecuencias. Los creyentes fieles tenían la obligación de ayudarlo para que volviera a la verdad y restableciera su buena relación con Dios. Así que, los lectores de Santiago debían estar alerta en la práctica de la fe en medio de la comunidad de creyentes, a fin de servirse unos a otros.

Estos versículos también indican que los creyentes fieles debían ayudar en la restauración de los que se desviaran de la verdad. El deber de los creyentes era no sólo ser vigilantes para mantenerse en la verdad y servirse unos a otros; también era su deber restaurar a los que se apartaban del evangelio que habían recibido. En este sentido, en el v. 20 declara que quien hace volver a un pecador de su extravío lo salvará de la muerte y cubrirá muchísimos pecados. Este texto levanta una serie de interrogantes que ya hemos planteado, a las cuales es necesario prestarle atención.

¿Qué quiere decir la expresión: lo salvará de la muerte? ¿Se refiere esto a la muerte eterna o la muerte física? ¿Se refiere a la muerte en algún otro sentido? La respuesta más cercana la encontramos en el v. 15 donde se usa la misma palabra salvar en el sentido de devolver la salud. Es posible que lo que Santiago quiere decir es que si una persona cometía pecado y se desviaba de la verdad, corría el riesgo de morir físicamente; pero si alguno lo ayudaba para que rectificara su vida, el Señor lo levantaría.[1] En este sentido: lo salvará de la muerte (comp. vv. 15, 16). Mientras un cristiano permanece desviado de la verdad en realidad no tiene vida; pero cuando es restaurado, vuelve al gozo de su salvación. ¡La restauración lo salva de la muerte!

La última declaración de Santiago dice que el que restaura a uno que se ha desviado de la verdad, cubrirá muchísimos pecados.[2] Esto bien puede significar liberación de los pecados cometidos por el que se había desviado de la verdad, como de muchos males futuros que lo afectarían tanto a él mismo como a los demás en la comunidad de creyentes.


¿Cuáles son los principios que se derivan de Santiago 5:19 y 20?
1.  Debemos estar alertas, a fin de mantenernos fieles al evangelio. Santiago era consciente que por diversas circunstancias, algunos creyentes se apartarían de la verdad; pero aun para ellos había esperanza. ¡Era posible la restauración a la buena relación con Dios! Todos los cristianos somos vulnerables a las asechanzas del mal. Por tanto, todos debemos mantenernos despiertos en lo referente a la práctica de la fe cristiana. El enemigo está siempre al asecho de los creyentes, pero Dios nos ha dado recursos suficientes para salir victoriosos. Tenemos la Palabra de Dios que nos da la orientación correcta para vivir con Dios quiere y tenemos el Espíritu Santo que nos da el poder para vencer los obstáculos en el camino. Además, tenemos la comunidad de creyentes que nos pueden ayudar tanto a prevenirnos de tomar caminos equivocados como a restaurar las relaciones rotas con Dios y con nuestros hermanos que hubieren ocurrido.

2.  Debemos ayudar a los que se desvían del evangelio, a fin de restaurarlos a la buena relación con Dios y con la comunidad de creyentes. Una de las grandes bendiciones de participar en una comunidad de fe es que en ella conseguimos apoyo en momentos de dificultad. Pero no solo conseguimos apoyo sino también conseguimos orientación y ayuda para reorientar la vida cristiana cuando por alguna razón nos desviáramos de la verdad. La posibilidad de que alguien se desvíe de la verdad está siempre latente, pero también está siempre presente la ayuda de los creyentes fieles para restaurar al que se desvía. ¡Esta no es tarea sólo de los pastores sino de todos los creyentes! Esta no es sólo una responsabilidad, sino un gran privilegio que todos tenemos.

Aunque no logremos entender todo lo que Santiago quería decir con su mensaje final, es claro que todos tenemos la responsabilidad y el privilegio de ayudar en la restauración de los que se desvían de la verdad del evangelio. Los que se desvían del evangelio entran al camino de la muerte y de la vida controlada por el pecado. Si los ayudamos a salir de ese camino y esa vida, habremos hecho algo que verdaderamente vale la pena. ¡No hay mejor cosa que estar en buena relación con Dios y con nuestros semejantes!


¿Cómo pueden aplicarse  los principios de Santiago 5:19 y 20?
1.  No necesitamos reflexionar mucho para darnos cuentas que muchos entran a la iglesia, pero unos cuantos salen de ella. Parece que hay una puerta “de atrás” que permanece abierta. En la iglesia necesitamos mantenernos despiertos respecto a este problema: ¿Por qué se va la gente que de la iglesia? ¿Dónde está el problema, en la persona que entró o en los que ya están adentro? Puede haber muchas razones por las cuales ciertas personas no permanecen en la iglesia, no necesariamente es porque abandonan la fe, pero es necesario encontrar respuesta al problema. Reflexione sobre este asunto en su iglesia. ¿Cuántas de las personas que entraron en la iglesia durante el último año están con nosotros? ¿Por qué salieron unos cuantos de ellos? ¿Qué es lo que estamos haciendo mal o que debemos mejorar? Analice el problema. Si es necesario, busque ayuda con los líderes de la iglesia para que juntos reflexionen sobre el problema. Escriba los resultados. ¿Qué cosas se pueden hacer para contribuir a solucionar el problema de los que se van de la iglesia? Escriba sus sugerencias, haga oración y entre en acción para ofrecer su contribución.

2.  Todos tenemos no sólo la responsabilidad, sino el privilegio de ayudar a restaurar a los que se desvían de la verdad del evangelio. ¡Cuántos se han ido de la iglesia por falta de atención en el momento oportuno! Esto tiene que movernos a la reflexión y la acción. En la iglesia somos una familia en la cual nos servimos unos a otros. Reflexione sobre lo que ha ocurrido en su iglesia en los últimos seis meses: ¿Conoce a algunas personas que recibieron al Señor, ingresaron a la iglesia pero ya no están? ¿Qué pasó, abandonaron la fe? Si este es el caso, busque a una de esas personas y trabaje con ella para ayudarla a restaurar su buena relación con Dios y con la comunidad de creyentes. Lo primero que debe hacer es identificar a esa persona, después puede dedicarse a orar por ella, tan pronto pueda entre en contacto con ella y observe cuáles son en verdad sus necesidades. Haga los planes para ayudarla a superar el problema y acompáñela en el proceso de restauración. Evalúe el progreso y celebra los éxitos junto con la persona.


[1]Por supuesto, el cristiano ya no es afectado con la muerte eterna, pero el pecado mata las ilusiones, mata la felicidad, mata el sentido de la vida, mata el gozo y la alegría, y en ocasiones puede matar también el cuerpo.
[2]Esta expresión es similar a Proverbios y 1 Pedro 4:8 donde dice que el amor cubre multitud de pecados. Parece indicar que evita los pecados, no que los oculta.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada