miércoles, 9 de marzo de 2011

Los conflictos entre los hermanos

Reflexiones sobre Santiago 4:1-6

Estudiantes del comportamiento humano dicen que toda conducta tiene una causa que la motiva. Santiago sabía esto y dio su veredicto de la causa fundamental de los conflictos entre las personas. Los hermanos tenían conflictos entre sí porque se apegaban al sistema de valores de este mundo; al hacer esto asumían una actitud que rompía la buena relación con Dios y entre ellos mismos. En su análisis, Santiago concluye que la razón de los conflictos estaba en los deseos egoístas que libraban combate dentro de las personas, lo cual daba como resultado una mala relación con su prójimo (vv. 1-3) y una especie de “adulterio espiritual”, que se evidenciaba en una equivocada relación con el mundo y con Dios (vv. 4-6).

El planteamiento de Santiago es sencillo, pero radical: el cristiano no puede ser amigo del mundo y amigo de Dios a la vez. Dios y el sistema del mundo son antagónicos, se orientan hacia rumbos opuestos. Por eso: si alguien quiere ser amigo del mundo se vuelve enemigo de Dios (4:4b). La exhortación de Santiago es que los cristianos no deben vivir conforme a los criterios del mundo (según la sabiduría terrenal), sino conforme a los criterios de Dios (según la sabiduría de lo alto).

¿Cuál es el contexto de Santiago 4:1-6?

En los últimos versículos del capítulo tres, Santiago habla sobre el fruto de la justicia que se siembra en paz; y en los primeros versículos del capítulo cuatro habla de la falta de justicia y paz. De manera más precisa, el texto habla de los conflictos del ser humano que no se sujeta a la sabiduría de Dios, que no conduce su vida como hacedor de la Palabra. En 3:14 presenta el problema de las envidias amargas y rivalidades del corazón, y dice que esta no es la sabiduría que desciende del cielo, sino que es terrenal, animal y diabólica (3:15). En 4:1-6 expone el problema de las malas relaciones tanto entre los seres humanos como entre los seres humanos con Dios, y dice que las malas relaciones entre los creyentes surgen de las pasiones que luchan dentro de ustedes mismos y que si alguien quiere ser amigo del mundo se vuelve enemigo de Dios.

¿Cómo está estructurado el texto de Santiago 4:1-6?

El texto de Santiago 4:1-6 puede dividirse en dos partes, tal como lo presenta la NVI. Los vv. 1-3 indican que la raíz de los conflictos está en los deseos egoístas del corazón, que producen en la persona una mala actitud hacia el prójimo; y los vv. 4-6 plantean el problema de la mala relación del ser humano con Dios, lo cual agrava sus conflictos.

¿Cuáles asuntos se presentan en Santiago 4:1-6?

1. Santiago les dijo a sus lectores que los conflictos entre ellos se debían a una visión equivocada de la vida. Estaban buscando la satisfacción de la vida en las cosas materiales, en vez de buscarla en el mundo espiritual. Tenían una perspectiva equivocada de ellos mismos.

2. Les dijo que la raíz de sus conflictos estaba en los deseos egoístas que libraban combate dentro de ellos. Lo cual evidenciaba una perspectiva equivoca de la relación con el prójimo (con sus hermanos).

3. Les dijo que la conducta orgullosa estaba viciada de los valores de este mundo. Era una especie de “adulterio espiritual”, lo cual evidenciaba en una equivocada relación con Dios.

¿Cómo se desarrollan estos conceptos en Santiago 4:1-6?

Los últimos versículos del capítulo 3 de Santiago hablan acerca del conflicto entre la sabiduría que proviene de este mundo y la sabiduría que proviene de Dios. La exhortación de 4:1-6 es que los cristianos (aquellos que hacen la paz) no debían vivir conforme a los criterios del mundo (según la sabiduría terrenal), sino conforme a los criterios de Dios (según la sabiduría de lo alto).[1]

En los vv. 1-3 Santiago plantea el problema de las malas relaciones con el prójimo. Tenían mala actitud hacia los demás y ésta les producía conflictos. El texto habla de la razón (fuente) de los conflictos (v. 1); de los métodos equivocados para resolver los conflictos (v. 2); y de los motivos egoístas que impedían salir de esos conflictos (v. 3).

Santiago busca la raíz del problema y lo pone al descubierto. La razón de los conflictos era interna, no externa. A la pregunta acerca del origen de las guerras y los pleitos entre los creyentes, responde con otra pregunta cuya respuesta debe ser afirmativa (v. 1): ¿No es precisamente de las pasiones que luchan dentro de ustedes mismos? ¡Claro que sí! En efecto, la vida del ser humano que se conduce según sus deseos egoístas, y no toma en cuenta los consejos de la Palabra de Dios, es un campo de batalla.

El texto habla de guerras[2] y pleitos (conflictos) entre los creyentes. Tenían el problema de los resentimientos prolongados y las explosiones momentáneas, como consecuencia de la lucha por el deseo de poseer cosas. Parece que las pasiones que luchan dentro de ustedes mismos se referían tanto al deseo de poseer bienes materiales, como al deseo de tener superioridad sobre los demás.[3] Cualquiera de estas conductas abre las puertas para que se desaten conflictos y rivalidades entre los miembros de una comunidad. Esta conducta está lejos de ser la que debían reflejar como cristianos aquellos a quienes Santiago escribe. La fe cristiana llama a la paz, no a la enemistad; llama al servicio por amor los unos a los otros, no a la explotación de los demás, según la “viveza” o sagacidad de algunos.

El v. 2 habla acerca de los métodos erróneos para conducirse en la vida.[4] Describe la conducta de una vida afanada e insatisfecha, prisionera de sus propios deseos. El texto muestra la tragedia de la persona que se deja gobernar por los deseos malsanos del corazón, por la búsqueda de placeres egoístas, por las directrices de la sabiduría de este mundo, que la ponen en conflicto con su prójimo. Santiago muestra cómo se deterioran las buenas relaciones con el prójimo por causa del egoísmo y los propósitos malsanos que reinan en el corazón de las personas. Matan y sienten envidia, y no pueden obtener lo que quieren. Riñen y se hacen la guerra...

El texto muestra que los métodos equivocados para enfrentar los conflictos rompían las buenas relaciones entre las personas. Santiago no estaba en contra de que los cristianos se superaran en la vida; él mismo dijo que si a alguno le faltaba sabiduría que se la pidiera al Señor (1:5) y que toda buena dádiva y todo don perfecto descendía de lo alto (1:17). El problema no estaba en las posesiones, sino en la motivación y en los métodos erróneos para obtenerlas.[5]

El texto no habla de un modo literal cuando se refiere a matar,[6] más bien se refiere a la falta de amor entre los cristianos (comp. 2:8, 9). El argumento pudiera expresarse de esta manera: Ustedes desean algo y no lo logran, entonces matan para obtenerlo y aun así no lo logran. Cuando no pueden lograr lo que desean, entonces entran en una batalla campal que se revela en rivalidades y desorden. Mediante esta conducta es muy fácil seguir la filosofía que afirma: "el fin justifica los medios". Pero ésta es contraria a los principios de la ética cristiana.
El v. 3 habla sobre las motivaciones equivocadas para resolver los conflictos. Lo que Santiago enseña es que las motivaciones egoístas impiden la resolución de los conflictos. Ustedes no reciben lo que piden al Señor porque sus intenciones son egoístas: ustedes no reciben porque piden con malas intenciones, para satisfacer sus propias pasiones. La expresión se refiere directamente al propósito de satisfacer los deseos personales que, según el v. 1, son la fuente de los conflictos. Si con la expresión piden pero no reciben, Santiago se refiere a la oración (como parece), entonces estos creyentes debían cambiar algo con respecto a la práctica de la oración.[7] Se debe pedir, pero la motivación debe ser correcta. Es necesario corregir las motivaciones[8] en la oración. Las peticiones son malas cuando meramente buscan el deleite o satisfacción personal.

En los vv. 4-6 se plantean básicamente dos ideas. Por una parte, se habla del problema del pecado que rompe la buena relación con Dios, problema identificado en este caso como la amistad con el mundo (v. 4). Por otra parte, habla de la provisión de Dios para que podamos tener buena relación con él. Esta provisión se presenta tanto a través de su Espíritu como de la gracia de Dios sobre sus hijos (vv. 5, 6).

Según el v. 4, es claro que el pecado rompe la buena relación con Dios: Si alguien quiere ser amigo del mundo se vuelve enemigo de Dios. El pecado presentado en este texto es identificado como la amistad con el mundo. Dios exige entrega total de la persona que decide seguirlo. No puede haber complicidad entre la ética cristiana y la “ética” del mundo. Los valores cristianos y los del mundo no son compatibles, son antagónicos. Santiago es radical y califica como “adulterio” toda relación de amistad con el mundo.[9] El asunto era sencillo: Si una persona seguía al mundo, se alejaba de Dios; si seguía a Dios, se alejaba del mundo.[10]

En su argumento, Santiago incluye tanto al individuo como a la comunidad. Habla de gente adúltera, indicando que se refiere a cierta distorsión de la vida en la comunidad de creyentes; y habla de cualquiera que... con lo que parece dirigirse a un individuo en particular dentro de esa misma comunidad. Ya sea en forma comunitaria o individual, pretender compartir el amor con Dios y con el mundo es un pecado que rompe la buena relación con Dios.[11]
 Los vv. 5 y 6 indican que Dios ha hecho provisiones para la buena relación con él. Esto se evidencia tanto en la dádiva del Espíritu (v. 5), como en la manifestación constante de su gracia (v. 6). En este sentido, Santiago hace una observación importante: Dios se opone a los orgullosos, pero da gracia a los humildes.

Aunque no es tan claro lo que significa el v. 5, no hay duda que habla de la dádiva de Dios a los creyentes como un recurso para alcanzar y mantener la buena relación con él. Hay varios asuntos que se observan. Primero, mediante una pregunta, Santiago inserta una afirmación de la Escritura:[12] ¿O creen que la Escritura dice en vano que Dios ama celosamente al espíritu que hizo morar en nosotros? Segundo, la expresión el espíritu que él hizo morar... posiblemente se refiere al Espíritu Santo[13] que habita en todo creyente.[14] Si es así, este versículo nos recuerda la más extraordinaria provisión de Dios, mediante su Espíritu, para ayudarnos en nuestras debilidades (comp. Romanos 8:26). Tercero, se reafirma la idea que Dios es celoso con sus hijos; es decir, no admite el “adulterio espiritual” del que habla el v. 4. Cuarto, cualquiera que sea el sentido de este texto, todavía se puede afirmar que Dios nos ha dado provisiones, de modo que tenemos la posibilidad de mantener una buena relación con él, a pesar de vivir en medio de un mundo perverso.

Según el v. 6, hay otra provisión de Dios. No sólo les da su Espíritu, sino que extiende su gracia compasiva a sus hijos que admiten sus debilidades. A pesar de la desobediencia del ser humano, Dios siempre está dispuesto a extender su gracia a todo aquel que reconoce su rebelión espiritual y se vuelve a él para seguirlo como el único Salvador y Señor. Santiago vuelve a una cita de la Escritura: Dios resiste a los soberbios, pero da gracia a los humildes (comp. Prov. 3:24). Sobre esta base desarrolla las exhortaciones en los próximos versículos.

En resumen, Santiago 4:1-6 muestra que los creyentes tenían conflictos entre ellos porque todavía se apegaban al sistema de valores de este mundo. Al hacer esto, asumían una actitud egoísta y orgullosa que rompía la buena relación entre ellos mismos y con Dios. Esta conducta no estaba de acuerdo con los principios del evangelio que habían aprendido.

¿Cuáles son los principios que se derivan de Santiago 4:1-6?

Parece que de este texto se derivan básicamente dos principios.

1. Debemos mantener buena relación con nuestros hermanos en medio de un mundo de conflictos. Santiago les dijo a sus lectores que la raíz de los conflictos que tenían estaba en los deseos egoístas que libraban combate dentro de ellos. Con este planteamiento se ponía de manifiesto que un cierto número de creyentes estaban ignorando el mandamiento recordado en 2:8, ama a tu prójimo como a ti mismo, y el concepto acerca de la religión pura y verdadera expresado en 1:27, que consistía en: Atender a los huérfanos y a las viudas en sus aflicciones, y conservarse limpio de la corrupción de este mundo. Habían perdido la perspectiva, y en lugar de buscar primero el reino de Dios y su justicia buscaban las cosas del reino terrenal, el bien personal. Tenían métodos equivocados para vivir en armonía como comunidad de fe. Buscaban las cosas para satisfacer sus deseos personales sin importarles el daño que pudieran hacer y no se preocupaban por servir a los demás en la comunidad. ¿Se había perdido el sentido de la vida en comunidad y reinaba la individualidad? ¿Buscaban el bien personal al costo del bien de los demás? ¿Reinaba el pensamiento de primero yo, segundo y tercero yo? ¿Cuál es la diferencia entre aquellos y nosotros? ¿Acaso no estamos alimentando también hoy la cultura de "sálvese quien pueda" en un mundo individualista? Santiago les dijo a sus lectores que los conflictos que tenían entre ellos se debía a un concepto equivocado de la vida: Estaban buscando la satisfacción sobre la base de las cosas de este mundo, en vez de buscarla en las cosas de Dios y esto estaba desencadenado conflictos entre ellos.

2. Debemos mantener una buena relación con Dios en medio de un mundo que ofrece muchos atractivos. Santiago les dijo a sus lectores que la conducta egoísta estaba viciada de los valores de este mundo. Era una especie de “adulterio espiritual”, que se evidenciaba en una equivocada relación con el mundo y con Dios. Es claro que el sistema del mundo y el evangelio son incompatibles, va por caminos diferentes y tienen destinos diferentes. El evangelio enseña que Dios exige entrega total a la persona que decide seguirlo. En el peregrinaje cristiano no puede haber complicidad entre la ética cristiana y la “ética” del mundo. Los valores cristianos y los del mundo son antagónicos. Si una persona seguía al mundo, se alejaba de Dios; si seguía a Dios, se alejaba del mundo. Este concepto no ha cambiado. ¿De quién quiere estar cerca?

¿Cómo pueden aplicarse los principios de Santiago 4:1-6?

1. Hemos dicho que debemos luchar para mantener buena relación con nuestros hermanos en medio de un mundo de conflictos. Si queremos lograrlo, es necesario abandonar los criterios egoístas de nuestra vida. Quizás usted no se ha dado cuenta que es más egoísta y orgulloso de lo que a menudo piensa. Por ejemplo, hágase un examen introspectivo con respecto a su práctica de la oración, especialmente en lo que se refiere a sus peticiones. ¿Son egoístas? ¿Buscan obtener sólo el bien personal? ¿Sus peticiones buscan obtener para gastar en sus placeres, o son para ayudar las necesidades de otros? Mas adelante Santiago aconseja que oren unos por otros, para que sean sanados (5:16). Otro aspecto en el cual se nota el egoísmo en el mundo contemporáneo es la competencia entre las personas. ¡Como abunda esta conducta en nuestra sociedad! Quiere tener un mejor carro que el vecino, quiere vestir mejor que la vecina, etc. ¿Acaso se ve esto también entre los cristianos y las cristianas? Tal vez en la iglesia el sentido de competencia se ve más en el “activismo” religioso con la idea solapada de que, por lo que estoy haciendo, soy mejor cristiano que el otro. Debemos evaluarnos, a fin de quitar de nuestra vida el egoísmo. ¿Cómo evalúa usted su vida respecto a la relación con sus hermanos? Haga un comentario al respecto. Si hay algo que debe mejorar, haga oración y pídale al Señor que lo ayude en este sentido.

2. Hemos dicho que debemos luchar para mantener una buena relación con Dios en medio de un mundo que ofrece muchos atractivos. Santiago les dijo a sus lectores que tenían conflictos entre sí porque todavía se apegaban al sistema de valores de este mundo. Al hacer esto, asumían una actitud egoísta que rompía la buena relación entre ellos mismos y con Dios. El punto central de Santiago es que por sus actitudes malsanas, los cristianos rompían la buena relación con Dios y esto no estaba de acuerdo con los principios del evangelio que habían aprendido. La relación con Dios se deteriora por la amistad con el mundo. Quien alimenta la amistad con el mundo, traiciona el amor de Dios. ¿De qué manera se evidencia en nuestra vida algunos rasgos de la amistad con el mundo? ¿Está su estilo de vida conducido por los criterios de este mundo o por los criterios del evangelio de Jesucristo? Uno de los puntos que Santiago atacó fue el orgullo de las personas, que lo identificó como soberbia.[15] La buena relación con nuestros hermanos y con Dios exige humildad en nuestra vida. Reflexione sobre su vida: ¿Cuáles son algunas conductas que reflejan el orgullo en su vida? ¿Qué pudiera hacer para mejorar su vida en este sentido? Escriba un breve comentario al respecto. Haga oración sobre la base de lo que escribió, sea para darle gracias al Señor o para confesarle sus faltas y pedirle ayuda.


[1]Estos versículos presentan nuevamente el problema ya planteado acerca de los ricos y los pobres en la comunidad cristiana (comp. 2:1-9) y que tratará de nuevo en 5:1-6. Los que no tienen nada quieren tener, pero su esfuerzo es infructuoso por cuanto intentan poner a Dios a su servicio, en vez de servir a Dios. Los que tienen mucho, quieren tener más mediante la explotación de los que tienen menos. Este es un pensamiento y proceder mundano que trae conflictos (¿lucha de clases?).
[2]Las guerras no se refieren a los conflictos internacionales, sino a las rivalidades entre las personas.
[3]En 4:2, 3 se observa el deseo de obtener cosas materiales para el derroche personal. Por otra parte, el contexto anterior indica el deseo de tener superioridad sobre los demás, como aparentemente era el caso de algunos maestros en la iglesia. 
[4]Todo lo que Santiago plantea en este versículo (v. 2) aparece de un modo literal en los diarios de nuestros pueblos hoy. En una sociedad hedonista, cuyo fin es el placer, la codicia y el deseo de poseer, lleva a las personas hasta el homicidio. El pensamiento latente en nuestra sociedad va más o menos así: si no puedes lograr lo que deseas por medios lícitos, entonces hazlo por medios ilícitos; si no puedes lograr lo que deseas mediante la verdad, entonces miente. Reina la cultura de “sálvese quien pueda” en la cual “el fin justifica los medios”.
[5]Los cristianos a quienes se dirigió Santiago estaban equivocados tanto en los métodos como en los motivos para la superación personal. Había un problema de competencia.
[6]Pablo expresa un pensamiento similar cuando escribe a los Gálatas (5:15).
[7]Que estuvieran equivocados en la manera de orar, no es extraño. Jesús mismo criticó severamente a sus oyentes en el Sermón de la Montaña por estar haciendo la oración equivocadamente (comp. Mateo 6:5-15). Tal vez se revela en esto el problema referente a la práctica de la religión en un sentido general, según fue planteado en el capítulo 2.
[8]Unos años más tarde, el apóstol Juan escribió que el Señor nos concede las peticiones porque guardamos sus mandamientos y hacemos las cosas que son agradables delante de él (1 Juan comp. 5:14).
[9]La expresión mundo no se refiere a las personas (a quienes sí debemos amar), sino al sistema que sigue su rumbo de espaldas a los mandamientos de Dios.
[10]Es interesente observar este pensamiento en otros escritores del Nuevo Testamento. El apóstol Juan exhorta acerca de este mismo asunto de la relación con el mundo (1 Juan 2:15-17) y el apóstol Pablo también lo puntualiza: No se amolden al mundo actual (Romanos 12:2). Pedro, por su parte, aconseja: no se amolden a los malos deseos que tenían antes, cuando vivían en la ignorancia (1 Pedro 1:14).
[11]El comentario por excelencia acerca de esto lo hizo Jesucristo: Nadie puede servir a dos señores: porque aborrecerá a uno y amará al otro, o se dedicará a uno y menospreciará al otro... (Mateo 7:24).
[12]Parece que no hay ninguna parte de la Escritura que directamente se identifique con esta “cita”. Pero Santiago la atribuye a la Escritura. Tal vez parafraseaba algo de la tradición rabínica.
[13]Unas versiones escriben “espíritu” con minúscula, lo cual indicaría que Santiago no referiría al Espíritu Santo (comp. La NVI, DHH y la BJ), sino al espíritu o aliento de vida dado por Dios al ser humano (comp. Génesis 2:7).
[14]Comp. Juan y 17; 1 Corintios
[15]El texto que sigue en Santiago 4:7-12 ilustra bien el sentido de humildad tanto delante de Dios como de nuestros semejantes.

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